Alguien dijo alguna vez que la vida no era más que un interminable ensayo de una obra que jamás se llegaría a estrenar, sinceramente, creo que es una suerte, podemos repetir cuantas veces queramos esa parte en la que siempre nos equivocamos, en la que se nos olvida el guión, o simplemente no queremos recordarlo; podemos cambiar los personajes en escena, olvidar aquellos que no debieron aparecer nunca, invitar a nuevos a compartir nuestro diálogo, cambiarlo siempre que queramos para rematar cada intervención; podemos también cambiar el tiempo, el lugar y el espacio, cada momento y cada error volverlos a practicar de nuevo hasta que consigamos dominarlos, incluso podemos parar la actuación volviendo a representar esa escena que nos encanta y ¿por qué no? Volver a equivocarnos cuanto deseemos.sábado, 15 de diciembre de 2012
" No quiero vivir escribiéndote, mil veces prefiero escribir nuestra vida "
Alguien dijo alguna vez que la vida no era más que un interminable ensayo de una obra que jamás se llegaría a estrenar, sinceramente, creo que es una suerte, podemos repetir cuantas veces queramos esa parte en la que siempre nos equivocamos, en la que se nos olvida el guión, o simplemente no queremos recordarlo; podemos cambiar los personajes en escena, olvidar aquellos que no debieron aparecer nunca, invitar a nuevos a compartir nuestro diálogo, cambiarlo siempre que queramos para rematar cada intervención; podemos también cambiar el tiempo, el lugar y el espacio, cada momento y cada error volverlos a practicar de nuevo hasta que consigamos dominarlos, incluso podemos parar la actuación volviendo a representar esa escena que nos encanta y ¿por qué no? Volver a equivocarnos cuanto deseemos.
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